Por increíble que parezca, la bicicleta de Volkswagen llamó más la atención de la gente que los propios coches de la marca. La empresa se ha referido a ella como una obra de arte de la movilidad. La VW Bike no tiene pedales, se dobla, posee freno de disco en las dos ruedas y funciona con una batería que puede ser recargada en el propio coche con 12 voltios, con corriente continua o en una toma de corriente alterna común. Muy buena autonomía. Fue concebida para encajar perfectamente en el espacio de la rueda de repuesto del coche.
El concepto de movilidad de este equipamiento está concebido para que la bicicleta sea un complemento del coche. Así el conductor podría dejar el coche en un aparcamiento fuera del centro de la ciudad y dirigirse con la bicicleta eléctrica a su puesto de trabajo o cualquier otro sitio al que desee ir.